miércoles, 27 de abril de 2011

Placeres de la vida.

Últimamente me dedico a observar.
¿Qué es mejor que la suave melodía de las risas ajenas, de las miradas desconocidas y del suave humo del tabaco?
Son los pequeños placeres de la vida: escuchar un cigarro apagarse en un charco de agua, oler los permanentes o la gasolina, el crujido de la nieve, hacer reír a alguien que ves por primera vez, buscar formas en las nubes, regalar piruletas a cambio de sonrisas...es, simplemente, éso: ¡disfrutar de la vida!

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