Ya me había acostumbrado a oír sus ronquidos después de comer, aunque los primeros días me ponían muy nervioso. "Por qué tenía que haber venido el abuelo a casa?" Me preguntaba una y otra vez. Y precisamente ahora que, por fin, mi hermano mayor se había independizado y tenía toda la habitación para mí.¡Qué poco pude disfrutar de aquella sensación de libertad! Había pasado solo un mes desde la partida de mi hermano cuando papá me dijo que debería compartir habitación con el abuelo. Protesté, grité, me negué, pero todo fue inútil y tuve que aceptar que en aquella casa no mandaba yo. Al principio le traté con distancia y él intentó ser amable conmigo, su compañero de habitación, como me llamaba. No se daba cuenta de que yo era su nieto?
- Compañero - me dijo un día - puedes recordarme tu nombre? Se me ha olvidado.+ Me llamo Iván, abuelo, y soy tu nieto.- Ah, es verdad! Perdona nieto, esq esta cabeza mía no está como antes.Pero al día siguiente volvía a llamarme compañero, camarada o capitán. En fin, cualquier palabra menos mi nombre.Yo acabé aceptándolo y, con el tiempo, empezó a gustarme mucho que me llamara "Capitán", hacía que me sintiera importante y con mucho poder, así que un día le dije:+ Abuelo, llámame Capitán y yo te llamaré como tu quieras.- Pues llámame por mi nombre, Luis, que para eso lo tengo - me contestó un poco enfadado.Yo no entendía nada, pero lo acepté. Pensaba que a lo mejor no se acordaba tampoco de su nombre.
Una noche, mientras me ponía el pijama, le pregunté:+ Luis, duermes bien? Algunas noches te oigo hablar.- A mí? Hablar a mí? Lo habrás soñado! Mira, Capitán, te voy a contar un secreto: yo todas las noches me voy a la Tierra de los Sueños y allí me lo paso muy bien, así que no has podido oírme.+ Me parece muy bien, Luis, y allí hablarás con alguien, no?- Pues claro, me encuentro con mi Conchi y con otros amigos míos de juventud, pero también estoy conociendo a gente nueva muy agradable.No quería que el abuelo me viera reír, así que me tapé con las sábanas, pero antes de apagar la luz, le dije:+ Luis, procura no hablar muy alto ésta noche. Mañana tengo un examen y necesito estar bien despierto.- Está bien Capitán, como quieras, pero ya te he dicho que yo no hablo por las noches.
Después de comer, el abuelo se echaba la siesta en una butaca que habíamos comprado para él, q se podía inclinar hacia atrás mientras el reposapiés se levantaba.Como yo volvía un poco tarde del colegio, me lo encontraba durmiendo y procuraba no hacer ruido mientras comía. Y al despertarse yo le preguntaba:+ Qué tal por la Tierra de los Sueños, Luis?Y él me contestaba:- Bien, Capitán, muy bien. He conocido a gente nueva, muy educada y hemos charlado de cosas interesantes.Pero una noche no me llamó "Capitán" y se asustó mucho al verme junto a él en la habitación. Otro día, ni siquiera me sonrió al despertarse de su siesta, ni me habló de la Tierra de los Sueños. Estaba como ausente, y a ratos lloraba preguntando:- Dónde estoy? Dónde están mis Sueños? Porq me los habéis robado?
Mi padre intentaba calmarle, le daba una pastilla y el abuelo se quedaba tranquilo hasta que, al cabo de un rato volví a preguntar por su Conchi y por su amigo Ángel. Mamá nos pedía paciencia con él, que estaba muy enfermo y su cabeza no funcionaba bien.Una noche me desperté porque el abuelo hablaba en voz alta. Estaba muy nervioso, decía q iban a descubrir dónde tenía guardado el dinero y a lo mejor le robaban. Poco a poco, dejé de ser para él su compañero de cuarto y su "Capitán" y me puse muy triste. Sabía que el abuelo tenía ALZHEIMER, pero a pesar de todo yo quería ayudarle, le había cogido cariño, así que se me ocurrió una idea y aquella noche, cuando se fue a acostar, le dije:+ Luis, si te parece puedes llevarme contigo a la Tierra de los Sueños, así te protegeré. Él me miró con cara de asombro y, por primera vez en mucho tiempo, sonrió y me dijo:- Q buena idea has tenido, Capitán!
Y desde esa noche empezó a soñar conmigo, que yo, su Capitán, le protegía de muchos peligros, que le había salvado de la cárcel y había evitado que le robaran. Otras veces soñaba que los dos nos íbamos del pueblo buscando a otros amigos después de que terminara la guerra. Cuando despertaba de la siesta, mientras yo comía, él me contaba sus sueños, hasta que un día me dijo de forma muy solemne:- Capitán, lo siento mucho pero tengo que dejarte. Debo de volver yo solo a la Tierra de los Sueños, mi Conchi me está esperando.Cerró los ojos y sentí que su cuerpo se quedaba dormido en su butaca, mientras su mente se fue para siempre a la Tierra de los Sueños de la que nunca regresó. Desde ése día, yo decidí llamarle "Capitán", aunque nunca supe si me oía, porque no volvió a hablar más ni a sonreír.Todavía alguna vez, mientras duermo, paseo con mi abuelo por la Tierra de los Sueños y vivimos juntos muchas aventuras.
[Begoña Ibarrola]
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