Y, cuando menos te lo esperas, alguien te recuerda que lo que en verdad importa son aquellos pequeños detalles que te hacen sonreír, una mirada, un mordisco, una sonrisa en el momento adecuado, saludos de esquimal, perseguirse a las 6 y media de la mañana por toda la calle, volver a cuando teníamos 5 años, arrancar llevando manos libres.
¿Quién sabe? Quizá ésto sea el inicio de algo grande :)
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