martes, 10 de mayo de 2011

I've come to say Goodbye...


Hoy, creo que es uno de esos días en los que, aunque quiera evitarlo, siento como el aire que me rodea se vuelve tóxico, como una sustancia que quiere debilitarme poco a poco y, al final, dejarme en la más profunda miseria.
Sentimientos, sensaciones, q dicen adiós con el tiempo, gritando a los pájaros al pasar por mi lado el porqué las cosas son de cierta manera y, en parte, el porqué me siento tan feliz y, a la vez, tan desolada por ello.
Siento que, al querer correr, me tropiezo continuamente y, aunque consiga levantarme, las piernas son débiles y las baldosas se mueven a mi paso, por lo que tropiezo, tropiezo una y otra vez, y aquí estoy, después de querer continuar, abrazada a mi querida amiga soledad y escribiendo, como siempre, las líneas que me dan la vida y la fuerza necesaria para poder continuar.
Tras sentarme, intento recapacitar un poco sobre mí misma. Los últimos rayos de sol caen sobre mis hombros con ésa debilidad que tiene siempre el anochecer, y la primera brisa del intenso cierzo empieza a refrescarme como si de la nada se tratara. Durante unos instantes, miro el río, lo observo, detenidamente, como si me fuera a esfumar al igual que el agua que pasa por delante de mí.
Tras unos instantes, decido levantarme, marcharme, echarme a andar de nuevo por las callejuelas de mi barrio, donde todo aquello que no quiero ver, sale de las esquinas a mi paso…como si de casualidades se trataran, aunque sé bien que no.
Pero, en realidad … I’ve come to say Goodbye…
PD: Bolígrafo, papel: nunca me abandonéis.

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