sábado, 14 de mayo de 2011

Otro amanecer.

6:37 a.m.
Es justo, en ése momento, en el que las miraras han vuelto a cruzarse.
No entiendo el por qué, quizá es que voy demasiado borracha todavía como para escribir éstas líneas, pero sé que tú vas a leerlas.
Por qué? Necesitaría que me explicaras, pero no voy a pedir explicaciones, al fin y al cabo, es demasiado tarde para ello.
Simplemente, todo se me hace extraño y amargo y, aunque me pese, se me sigue haciendo extraño que seas, únicamente, un desconocido.
Suena raro, ¿verdad? Pero he de admitir que, en cuanto te he perdido de vista, las lágrimas se me han apoderado nuevamente de mis propios ojos y, por mucho que quisiera recuperar el control, me ha sido verdaderamente imposible.
Lo admito: ahora mismo, es lo que toca.
Pero también admito que, en lo más profundo de mi corazón, lo único que quiero es que seas feliz...y que no creo en que las casualidades existan, así que, si nos hemos encontrado, por algo ha sido.
Ésa sonrisa que hoy he logrado ver, es la verdadera que me hizo llegar hasta tí: y quiero que perdure, para siempre.
Vive eternamente ése cuento de príncipes y princesas...porque puedo asegurarte que se cumplirá, y que tu sueño de montar una familia se hará realidad.
Te quiero.


Leticia.


PD: Necesito una desconexión...

No hay comentarios:

Publicar un comentario