Mirar hacia el lugar donde, por alguna extraña razón, te recorre siempre un escalofrío, acompañado de una lágrima que expresa a la vez realidad, mentira, sentimientos, emoción, tristeza, felicidad...un poco de todo, vamos.
Sentarte en la orilla del río, y sentir como cada soplo del cierzo aragonés roza tus mejillas, sonrojadas, y respiras hondo, profundo, lanzando piedras a lo más profundo del río Ebro, que está justo enfrente tuyo.
Y ahora, cierra los ojos...ZÁS! Todo ha sido una pesadilla, te has despertado, y tus sueños se han convertido en realidad...
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